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SALONES, SALONES, SALONES...
Leído 238 veces HAL (6/11/2003)

¿Cuantas veces habéis tenido la sensación de que os habéis pasado comprando cómics? En mi caso, bastantes. Pero hay tres ocasiones que ya marco en rojo en el calendario y en las que siempre sé que el gasto va a ser demasiado a menos que te apellides Rockefeller. Como seguramente habréis tenido la misma sensación, no os sonarán raras las fechas: principios de mayo, finales de octubre y finales de noviembre. Es decir, durante las celebraciones del Salón del Cómic de Barcelona, el Salón del Manga de Hospitalet y el Expocómic de Madrid.

Resulta cuando menos intrigante que la mayor avalancha de novedades en nuestro mercado se produzca siempre en esta épocas. Lo primero que viene a la cabeza es que claro, en los grandes eventos la gente parece más predispuesta a la compra compulsiva que si el producto se le ofrece en su punto de compra habitual. Pero, ¿es que la tirada de un cómic es viable solo si se vende muy rápido? Habría que detenerse a analizar si realmente la aglomeración de novedades en estas fechas concretas beneficia más que perjudica o viceversa. Y el ejemplo lo tenemos recientes en nuestras carnes con las novedades del Salón del Manga. Sin exagerar, creo que me he gastado cerca de 20.000 pelas de las de antes (no quiero echar cuentas en serio para no abochornarme yo mismo). Y todo esto sin contar las compras regulares y siendo selectivo. Por poner un ejemplo, se han caído cosas que en otro momento sí que hubiese comprado (como la JLA de Casey). Y, si yo, que no creo ser representativo del mercado del cómic, tengo problemas, me imagino lo que deben sufrir otros pobres aficionados para poder hacerse con las novedades que les interesen.

Está claro que el párrafo anterior invita a la reflexión. Entiendo que los salones sea un feudo ideal para la publicación de números 1 y cosas formato comic-book. Si se le consigue colar a alguien un nº1 de una limited, sería raro que la persona no terminase de comprarla entera simplemente por el gusanillo del ver qué pasa. Pero, por más que doy vueltas al tema, sigo sin comprender que productos más caros y enfocados a un público que se supone con más poder adquisitivo y al que no le importa gastarse un poco más por cosas realmente interesante, no tengan cabida en otras franjas del año. Supongo que detrás de esto habrá sesudos estudios de mercado y estadísticas de todo tipo pero, por veces también habría que despegarse un poco de las frías cifras y echar un vistazo al panorama general y ver qué se está cosechando. Supongamos por ejemplo, que una persona tiene un gasto mensual de 25€, con los que compra sus series regulares y le sobra para comprar cosas sueltas o, de vez en cuando, probar cosas nuevas. Pero si a esta persona se le presenta una cantidad desorbitante de novedades, tiene que elegir muy mucho y suele tirar sobre seguro. Así, cosas como nuevos cómics de autores jóvenes o pequeñas joyas de editoriales no tan poderosas, se suelen perder en el maremagnun en que se convierten las estanterías.

Seguramente esté desvariando pero, a mi entender, la avalancha de novedades de estas fechas es contraproducente primero para el lector, pues pierde la oportunidad de degustar muchas de las obras que se publican, segundo para la industria, porque ella misma se cierra algunas puertas, y tercero (aunque no último) para el bolsillo del sufrido friki. Aunque este último punto ya lo tenemos asumido...

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