TdH-Logo
  HOME   NOTICIAS   ARTICULOS   NOVEDADES   FOROS   RSS FeederRSS

"ALGO" QUE CONTAR
Leído 346 veces Daniel Gómez Díaz (21/6/2004)

Hay veces en que no sabes cómo o por qué te inicias en "algo", y acabas convirtiendo ese "algo" en una más de tus parcelas de ocio. Y no pocas veces esas parcelas acaban por convertirse en el epicentro de nuestra felicidad, ya que recurrimos a ellas por gusto y casi nunca por imposición; de hecho, gustamos de compartirlas con personas de similar corte al nuestro, y, como diría un amistoso vecino que conozco, "nos acabamos volviendo legión".

Por eso hoy proclamo, con orgullo y sin miedo a lo que vaya a pensarse de mí, que SOY LECTOR DE CÓMICS.

Dejadme compartir algo con vosotros: siempre he amado la lectura, ha sido para mí una de mis más intrínsecas razones de ser desde que tengo uso de razón. Como cientos de personas en el mundo, en cuanto aprendí esta vibrante actividad me dediqué a leer todo cuanto caía en mis manos. Primero, libros infantiles, repletos de dibujitos e ilustraciones para que me fuera más fácil ponerme en situación; después, libros ya más juveniles, pequeñas aventuras que te hacían evadirte y soñar muy felizmente; y por último ya, desde obras clásicas de la Literatura Universal hasta los best-sellers más comerciales de nuestros tiempos. Bien, pues tuvo que ser aproximadamente entre la primera y la segunda fase, cuando leí mi primer cómic.

Para pequeña desilusión mía, no recuerdo con claridad si aquél fue uno de mis primeros Astérix, o un Mortadelo y Filemón, o un Spiderman, Superman o Batman (estos tres fueron mis inicios en el cómic USA en el vasto universo de los superhéroes). Sea como fuere, descubrí así otra forma de lectura, más "viva", quizá, por el hecho de depender no sólo de los bocadillos y las narraciones, sino también de unos dibujos -en forma de viñeta- que se sucedían acompasadamente. Debí experimentar algo parecido a lo que cuenta Frank Miller en su introducción del "Batman: El Regreso del Señor de la Noche" (en la que es, probablemente, mi obra favorita de mi personaje favorito), porque de alguna manera desde que abriera ese primer cómic, no he vuelto a salir de entre sus páginas.

Pero ocurrió que, aunque me llamara poderosamente la atención, no me aficioné del todo al mundillo del cómic. Salvo la colección de Astérix, que me fue siendo regalada por mi tía Milagros en fechas señaladas (gracias, tía), no completé ni seguí regularmente ninguna de las otras, tal vez porque en aquel momento seguía prefiriendo leer libros que no tuvieran demasiadas ilustraciones. Aún conservo una gran remesa de la colección de libros "Barco de Vapor" (en sus cuatro primeras ediciones: blanca, azul, naranja y roja, cada color para unas edades recomendadas) y todavía mejores obras, como "Drácula" de Bram Stoker o la increíble trilogía "El Señor de los Anillos" de J.R.R. Tolkien. De esta última, en concreto, recuerdo habérmela leído por lo menos dos veces mucho antes de que se supiera de su conversión al celuloide en lo que ha sido uno de los mayores fenómenos cinematográficos que se hayan conocido, y que nos hayan tocado vivir, dado lo reciente de su estreno. Que no os parezca que esta última parte sea un desvarío mío: como ya sabréis sin duda, el mundo de la viñeta tampoco ha escapado de esta "moda hollywoodiense" a convertir en película de presupuesto todo lo que sea, debido a la falta de ideas que desde hace tiempo les asedia. Pero ya trataremos ese tema con más profundidad, ya.

El caso es que me perdí, durante incontables años, la evolución de un mundo que ya me había cautivado desde que lo conociera; continué partiéndome de risa con los desvaríos de los personajes de Ibáñez y hasta probé las aventuras más o menos "realistas" del intrépido reportero de Hergé, Tintín, mientras terminaba los tomos editados por Grijalbo-Dargaud del irreductible galo creado por Goscinny y Uderzo. Pero, ¿qué había sido de los superhéroes americanos que también me habían gustado, y de los que en aquellos días podían verse incluso series animadas por TV? Aquí recuerdo por ejemplo las peripecias de una primitiva Liga de la Justicia, y aquel "Hombre-Araña" que resolvía entuertos acompañado por sus amigos Estrella de Fuego y el Hombre de Hielo...

Gracias a compañeros de colegio y del barrio que sí habían ido coleccionando Los Vengadores, la Patrulla-X y demás, recuperé más o menos el contacto, sólo para volverlo a perder otra temporada debido a dos factores: el primero, mi introducción en una variedad del cómic conocida como "manga", nuevas y revolucionarias series que en un principio no me llamaron mucho, pero a las que volví atraído como una polilla por la llama: de ellas, las únicas que considero de culto auténtico son Dragon Ball, de Akira Toriyama, que ya jugaba con la ventaja de haberme enganchado a través de la serie de TV, y Akira, de Katsuhiro Otomo, a la que volví en cómic tras alucinar con la película de animación, lo más bestial que había visto en mucho tiempo.

El otro factor fue justamente ése, la aparición de un par de series de animación basadas en superhéroes y bastante bien resueltas a mi parecer (al menos, mejor que las primeras, desde luego): por las tardes en Telecinco pusieron "Batman", con dibujos oscuros y tenebrosos (genialmente sacados del cómic) y unos capítulos inteligentes, con tratamiento serio de los villanos, a cada cual más demente y complejo, y "X-Men", revisión de la Patrulla-X, por la que pasaron un elenco de personajes insuperables, a los que ya todos conocemos de sobra. Y luego, en Antena 3 prontito por las mañanas (pese a lo cual me levantaba a verlas, fijaos) estaban "Spider-man" (el efecto del balanceo en telaraña por la ciudad echo por ordenador era de lo mejorcito entonces), y un poco por debajo en la calidad de la animación, "Iron-Man" y "Los 4 Fantásticos". Recuerdo que cuando dejaron de emitirlas renuncié a la televisión por un tiempo, lo que me ayudó a su vez con las notas del colegio, lo que tampoco estuvo mal. Pero lo que verdaderamente hice desde entonces, fue seguir las aventuras de todos esos personajes... por su medio original, esto es, la viñeta.

¡Y aquí estamos! Siempre en movimiento está el futuro, y por eso, volviendo la vista atrás, parece increíble la de tiempo, esfuerzo y dinero que he invertido en ese "algo" que me hace tan feliz, y que aquí y ahora comparto con todo el que me lea. La siguiente pregunta es obvia: ¿Ha valido la pena? ¿Y cuál creéis vosotros que es la respuesta? Uff, y sólo de una cosa me arrepiento, de haberme dejado por el camino colecciones y sagas enteras que sé seguro que valían la pena... Por increíble que parezca, aún tengo que descubrir obras inmortales como "Sandman" o "Watchmen", amén de las novedades que nos vayan llegando de éste y del otro lado del Atlántico, de mi propia tierra y hasta de mi amigo, el dibujante amateur que quizá algún día dejará de serlo; yo, por mi parte, no dejaré de leer su "algo", un "algo" que querrá compartir con todos nosotros, aquel "algo" que tanto y tan bueno nos ha dado...

Decidme ahora, ¿acaso conocéis a alguien que no tenga "algo" que contar? ;)

Aviso Legal: © Copyright, responsabilidades y condiciones de uso