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Solemos oír muy a menudo la frase “España va bien”, aunque desde hace un tiempo parece que los lavados de cerebro colectivos se han intensificados y ya no es necesario recordárnoslo tanto, pues la mayoría de la población está convencida de ello. Pero, a mi entender, la frase siempre ha adolecido de ser incompleta. España va bien, si pero ¿en qué? y ¿respecto a quién?, son las coletillas que a mi me gustaría nos aclarasen de vez en cuando. En lo que a nosotros, los ávidos lectores de cómics, nos interesa, creo que la primera pregunta quedaría contestada y habría que meterse de lleno en el análisis de la segunda cuestión. Bien es cierto que, siendo objetivo, estoy magnificando el tema respecto a otras cosas mucho más importantes en la vida, pero aun así, creo que puede resultar cuando menos interesante reflexionar un poco sobre la situación de este mundillo en España con respecto a otros países. España está actualmente en la lista de países desarrollados, e incluso intentando codearse con el resto de potencias del mundo (el famoso grupo G7). Siendo este nuestro ámbito general será, pues, un lógico punto de partida el compararse con los países de nuestro mismo nivel. No serviría de nada comparar el panorama del cómic español con el que existe en Sudáfrica (con todos mis respetos para los sudafricanos).En la actualidad existe una oferta de cómics interesante en nuestro país, algo así como entre 50 y 100 novedades al mes (no se si me quedo corto, pero dependerá del mes). Y uno podría pensar que con esta oferta se puede satisfacer todos los estratos de consumidores, desde niño que le gustan los tebeos de Disney hasta el mayor friki de los temas oscuros. Pero, amigos míos, el hombre es un ser codicioso, y aquí radica el principal problema de los amantes de este mundillo. Como la mayor parte de la producción de tebeos de nuestro país se basa en la publicación de material extranjero, se suele dar muy a menudo el hecho de saber que jamás tendremos la ocasión de hincarle el diente a algo a lo que nos encantaría. Los motivos de esto pueden ser muy variados, aunque todos con un denominador común: el interés que puede despertar ese producto en nuestro mercado y, en definitiva, el dinero que puede generar, no es suficiente para que una empresa tenga a bien publicarlo. Esto es aplicable a los cómics y a todas esas cosas que suelen tener en las tiendas y que hacen del coleccionismo todo un mundo (muñecos, cartas, etc). En este aspecto, nuestra desventaja es clara con respecto a países como Estados Unidos, en los que su gran población hace viable económicamente muchísimos más cómics (o lo que sea) que aquí. Pero, ¿y si nos fijamos en un país como Francia, más similar en población al nuestro? Pues lo que ocurre es que la diferencia habría que buscarla en otro aspecto: la cultura, tradición o como se quiera denominar. En Francia hay tradición de cómic. Es un producto aceptado socialmente (como podría ser aquí la música), mientras que en España, si dices que te gustan los cómics te miran poco menos que como un ser con antenas venido de Marte, o como un lunático que va matando a la gente para seguir las reglas de un juego. Sight.¿Creeis que ya hemos acabado? Pues no. Si ya es malo el panorama del cómic en general, habría que empezar a pensar en cortarse las venas en lo que se refiere al cómic de producción propia. Por 25 pesetas... nombres de autores de cómic españoles. Si os salen de memoria más de 10, enhorabuena. Ahora, si la pregunta fuese nombres de autores estadounidenses, más de uno se forraría, ¿verdad? Pues eso. Que es lamentable que con tanto talento que existe, solo podamos leer las obras de nuestros paisanos cuando emigran o, si alguno tiene la suerte de ver su trabajo publicado en este país, sea a costa de su propio sacrificio y/o el de la empresa que lo publica, siendo además la edición en condiciones precarias. No me quiero extender mucho en este punto porque creo que merecería un artículo a parte, pero creo que con esto cogéis la idea.Resumiendo. Que, como dice un amigo, vivimos en un país de pandereta en el que si no estás con la corriente, te ahogas. Y como yo no quiero que ninguno se ahogue (y mucho menos los que se compran los mismo cómics que yo), os voy a dar varias alternativas: a) emigrar; b) aprender inglés, francés o japonés y ahorrar mucho, para al menos poder subsistir gracias a los catálogos de pedidos al extranjero; c) raparte el pelo y cantar “Hari Krisna” por la calle (no es que esto sirva de algo, pero al menos te mirarán raro por un motivo). |